Esta Cuaresma coincidente con la cuarentena a nivel mundial nos ha dado tiempo para hacer nuestro propia conversión en el Señor. Un tiempo para pensar en el prójimo, en especial en los que sufren, en los niños y ancianos.

Francisco entiende que esta Semana Santa será especial, diferente y "muy difícil" para muchas personas, es por esa razón que realizó un videomensaje para el tiempo Pascual. Allí agradeció el esfuerzo que hacen quienes trabajan combatiendo directamente el virus. También el Sumo Pontífice sugirió usar nuestro tiempo lo mejor posible:

 

"seamos generosos; ayudemos a quien lo necesita en nuestro entorno".

 

En estas palabras, Francisco nos transmite esperanza y nos trae la alegría de Jesús que resucitará el Domingo de Pascua: "En Jesús resucitado, la vida ha vencido a la muerte. Esta fe pascual alimenta nuestra esperanza", sostuvo. 

No dejó de preocuparse por quienes están con dificultades económicas, por aquellos que están en la cárcel y por las personas sin hogar. También pidió que recemos al Señor por el fin de la pandemia desde el lugar en el que estemos: "Aunque estemos aislados, el pensamiento y el espíritu pueden llegar lejos con la creatividad del amor", aseguró.

 

Podés ver el videomensaje aquí: https://youtu.be/jS2u4xJPP6U

 

TEXTO COMPLETO DEL MENSAJE DE FRANCISCO 

Queridos amigos, buenas noches,

Esta noche tengo la oportunidad de entrar en vuestras casas de una manera diferente a la habitual. Si me lo permitís, me gustaría hablar con vosotros unos momentos en este período de dificultad y de sufrimientos. Os imagino en medio de vuestras familias, mientras vivís una vida inusual para evitar el contagio. Pienso en la vivacidad de los niños y los jóvenes, que no pueden salir, ir a la escuela, hacer su vida. Llevo en mi corazón a todas las familias, especialmente a las que tienen algún ser querido enfermo o a las que desgraciadamente están de luto por el coronavirus u otras causas. En estos días pienso a menudo en las personas solas para las que es más difícil afrontar estos momentos. Sobre todo pienso en los ancianos, a los que quiero tanto.

No puedo olvidar a los que están enfermos a causa del coronavirus, a las personas ingresadas en los hospitales. Tengo presente la generosidad de los que se exponen al peligro para curar esta pandemia o para garantizar los servicios esenciales a la sociedad. ¡Cuántos héroes, de todos los días, a todas las horas!También recuerdo a los que pasan apuros económicos y están preocupados por el trabajo y el futuro. Pienso además en los presos en las cárceles, a cuyo dolor se suma el miedo a la epidemia, por ellos y por sus seres queridos, pienso en los que carecen de domicilio, que no tienen un hogar que los proteja.

Es un momento difícil para todos. Para muchos, muy difícil. El Papa lo sabe y, con estas palabras, quiere expresar a todos su cercanía y su afecto. Intentemos, si podemos, aprovechar este tiempo lo mejor posible: seamos generosos; ayudemos a quien lo necesita en nuestro entorno; busquemos, a lo mejor por teléfono o en las redes sociales, a las personas que están más solas; recemos al Señor por los que pasan por esta prueba en Italia y en el mundo. Aunque estemos aislados, el pensamiento y el espíritu pueden llegar lejos con la creatividad del amor. Es lo que hace falta hoy: la creatividad del amor.

Celebramos la Semana Santa de una manera verdaderamente inusual, que manifiesta y resume el mensaje del Evangelio, el del amor ilimitado de Dios. Y en el silencio de nuestras ciudades, resonará el Evangelio de Pascua. Dice el apóstol Pablo: "Y murió por todos, para que ya no vivan para sí los que viven, sino para aquel que murió y resucitó por ellos" (2 Cor 5, 15). En Jesús resucitado, la vida ha vencido a la muerte. Esta fe pascual alimenta nuestra esperanza. Me gustaría compartirla con vosotros esta noche. Es la esperanza de un tiempo mejor, en el que también nosotros podamos ser mejores, finalmente liberados del mal y de esta pandemia. Es una esperanza: la esperanza no defrauda; no es una ilusión, es una esperanza.

Los unos al lado de los otros, en el amor y la paciencia, podemos preparar en estos días un tiempo mejor. Gracias por dejarme entrar en vuestras casas. Tened un gesto de ternura con los que sufren, con los niños, con los ancianos. Decidles que el Papa está cerca y reza para que el Señor nos libre pronto del mal a todos. Y vosotros, rezad por mí ¡Buena cena, hasta pronto!