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Mi casa es tu casa

María Eugenia Molinari recibe a cocineros invitados para enseñar recetas prácticas, sanas y económicas. La cocina sirve de excusa para hablar de temas del quehacer doméstico como la nutrición, la salud, el cuidado de las mascotas, la educación de nuestros hijos; sumado a la confección de manualidades para crear un espacio con toque propio en nuestros hogares.  

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Mi casa es tu casa

María Eugenia Molinari, recibe cocineros invitados que nos enseñarán diversos platos

María Eugenia Molinari recibe a cocineros invitados para enseñar recetas prácticas, sanas y económicas. La cocina sirve de excusa para hablar de temas del quehacer doméstico como la nutrición, la salud, el cuidado de las mascotas, la educación de nuestros hijos; sumado a la confección de manualidades para crear un espacio con toque propio en nuestros hogares.  ...

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Dr. Ernesto Gil Deza

Virtudes Saludables

Hoy no está de moda hablar de las virtudes del hombre, se habla de talento, se habla de éxito, se habla de escándalos, pero no se habla de cultivo de las virtudes. Porque las virtudes son consecuencias de un hábito, son consecuencia del ejercicio cotidiano de buscar el bien. Josef Piepper el gran filósofo alemán va más allá cuando sostiene: “El hombre virtuoso es tal que realiza el bien obedeciendo a sus inclinaciones más íntimas”, es decir está convencido que la humanización del hombre consiste en descubrir que nuestra razón de ser es hacer real el bien. En esta serie de pequeñas reflexiones sobre las virtudes nos centraremos en aquellas que hacen bien y nos hacen bien, que nos dan vida y salud, que nos permiten ser mejores.

Foto de Dr. Ernesto Gil Deza

"No tengan miedo"

"No tengan miedo"

El miedo es una fuerza poderosa, que nos impele a actuar o nos paraliza.

Eso lo saben los psicólogos demostrando que elegimos con aversión al riesgo (Kahneman y Tversky). Eso lo saben los poderosos, pues el príncipe debe elegir el miedo frente al amor (Maquiavelo) si quiere manejar a su pueblo.

El miedo.

El omnipresente miedo que cabalga en los informativos de todo el mundo, dónde no hay guerra, hay peste, hambruna o muerte.

El miedo es tan humano que todos los miedos de los hombres están presentes en los Evangelios:

El miedo de José que lleva su familia a Galilea en lugar de Judea (Mt II, 22).

El miedo de los discípulos en la barca (Mt VII, 22) o al ver a Jesús caminar sobre las aguas (Mt XIV, 26) o al Padre reconocerlo como Hijo en el monte Tabor (Mt XVII,6).

El miedo de Pedro al caminar sobre las aguas que lo lleva a hundirse (Mt XIV,39).

El miedo de los Sacerdotes y ancianos a la gente que seguía a Jesús (Mt XXI,26).

El miedo al fracaso de quien oculta el talento (Mt XXV,25).

El miedo de los Romanos frente al terremoto luego de morir Jesús que los lleva a reconocer su divinidad (Mt XXVII, 54).

El miedo de las mujeres luego de que el Angel les anuncia que el Señor ha resucitado (Mt XXIII, 8).

El miedo de la gente que en lugar de alegrarse ante la cura de un endemoniado se escandalizan porque 2000 cerdos se lanzaron al mar (Mc V,15).

El miedo de los padres del ciego curado a ser expulsados de la sinagoga (Jn IX, 22).

El miedo de los discípulos secretos por temor a ser excluidos de sus comunidades (Jn XIX, 38).

El miedo que mantiene a los discípulos unidos y encerrados luego de la crucifixión (Jn XX,19)

Y frente a todos estos miedos nuestro Señor dice “No tengan miedo”.

¿Qué difícil no? ¿Cómo se hace? ¿Cómo hace uno para salir de las trampas a través de las cuales somos manipulados mediante el miedo?

Yo creo que la clave está cuando Jesús dice:

“Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a Aquel que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehenna.” (Mt 10,28)

¿Cuáles son los miedos de los que matan el cuerpo?

El miedo a perder la vida que nos lleva a limitar nuestra vida a horarios seguros, zonas seguras, viviendas seguras, rutinas seguras, viajes seguros, personas seguras, sabiendo que toda seguridad es ilusoria, sin embargo dejamos de salir, conocer, interactuar.

El miedo a perder los bienes que nos llevan a asegurar casi todo, la casa, el auto, el cuerpo, hasta la honra si pudiéramos asegurarla.

El miedo a perder los honores que nos llevan a callar, a escribir sólo lo que es políticamente correcto, a no denunciar las injusticias, a no enfrentar a los poderosos.

¿Y cuáles son los miedos de los que matan el alma?

El miedo a dejar pasar la felicidad que nos lleva a la búsqueda frenética del placer y al consumismo desenfrenado de bienes y novedades con las cuales intentamos vanamente reemplazarla.

El miedo a perder el afecto de los hijos que nos lleva a no poner límites, a jugar a ser iguales, a olvidar nuestro rol de padres.

El miedo a ser considerado vetusto que nos lleva a disfrazarnos como jóvenes y olvidar los valores con los que fuimos educados para adaptarnos a las nuevas modas y a los nuevos tiempos.

El miedo a ser considerado fanático que nos lleva a dejar de profesar nuestra Fe y defender nuestras convicciones de un modo respetuoso pero firme.

Romper las trampas del miedo es aprender a volar con el alma.

Si el miedo a perder la vida te lleva a esconder tus talentos, debes saber que ya la perdiste.

Si el miedo a perder los bienes te lleva a atesorar como un avaro en lugar de compartir solidariamente, debes saber que lo que posees ya te ha poseído.

Si el miedo a perder el honor te lleva dejar de defender la verdad y la justicia, debes saber que ya te has deshonrado.

Si el miedo a lo que dirán los demás te lleva a ocultar tu Fé, debes saber que has dejado de ser vos mismo.

La dignidad, la libertad y la felicidad consisten en entregarse, arriesgarse, volcarse al servicio de los demás y allí encontrar lo más valioso de la vida.

No hay vida más propia que la que se entrega.

No hay bien más poseído que el que se da.

No hay honra mayor que la del hombre honesto.

No hay Fe más viva que la que se ve en las obras.

Eso es vivir sin temor.

Eso es vivir con amor.

 

Un abrazo a la majada

Ernesto

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  • nancyteresitaalfieri

    gracias querido DR, ERNESTO, vos me ayudaste y acompanaste con carino a transitar mi tratamiento de ca, de mama, no te olvidare y encontrarte en T.V, me lleno de alegria estas en mi corazon,

Sobre el autor:

En la actualidad, Ernesto Gil Deza es Director de Investigación y Docencia del Instituto Henry Moore. Activamente comprometido en la divulgación de temas relacionados con su especialidad y en el pensamiento científico, ha colaborado con numerosos medios y canales, entre ellos Canal Orbe 21, donde presentaba el programa “HM Salud”.

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